miércoles, 28 de enero de 2009

Turismo por España

Nuestro viaje empieza donde uno que se hizo dios quiso iluminar a los navegantes en el siglo II. ¿De cuantas puntas es la estrella que nos ilumina a su lado? Le restamos uno y tenemos el número A.
En el palacete del parque más cercano, procuraremos no hipnotizarnos junto a unos palos, hay varios de pie y otros tirados en el suelo. Salimos del palacio y caminamos hacia el sur/sur-oeste. Al poco nos encontramos a un grupo de científicos en una amena charla. El nobel dice: si cogemos las primera, tercera y quinta letras de mi apellido, la cuarta del francés, y las primera, segunda y quinta del abuelo, tenemos las letras del apellido de alguien que nos indica nuestro siguiente destino.
Una vez en este nuevo destino podríamos desplazarnos tres kilómetros hacia el este y estaríamos en "uno", pero no buscamos éste, buscamos otro que está a unos 4.000 km. Demasiado lejos, así que nos tomamos las natillas (¡uy!, la dislexia) y nos quedamos en una imitación más cercana... a unos cien metros. Allí nos hablan de un animal que tiene nombre de otro y cabeza de otro. Este último, el de la cabeza, da también nombre a un importante descubrimiento médico. Entorno a este descubrimiento, prepararon los del palacete del principio una exposición. Nuestro siguiente destino es el lugar donde actualmente se encuentra esa exposición.
Allí encontramos un jardín con astros, relojes, calendarios solares... Nos maravillan unos lep..., lepi...? Subimos a una torre que encontramos allí al lado, desde la que vemos una preciosa ciudad. Damos un salto desde la torre y volamos hacia el noreste, pero encontramos una fortaleza a nuestro paso y su belleza nos obliga a detenernos en ella.

¿qué tiene que ver aquél número A con la historia reciente de la fortaleza donde nos encontramos?